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Cuento de Diciembre

 

Georgina García-Mauriño

 

 

Aquella tarde el sol se despidió pronto del parque. La noche caía y los niños se fueron a casa con las manos frías, la nariz helada, y muchas ganas de jugar todavía.

 

 

 

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Georgina García-Mauriño

 

 

Solo en su columpio Manuel buscaba la luna que jugaba a esconderse detrás de las palmeras. Manuel se columpiaba cada vez más fuerte, más alto, y sentía que volaba, volaba, volaba...

 

 

 

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Georgina García-Mauriño

 

 

Hasta que de pronto se encontró junto a una estrella muy brillante que le guiñó un ojo, le tomó de la mano y de un salto mágico se lo llevó de paseo por el cielo.

 

 

 

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Georgina García-Mauriño

 

 

Emocionado, Manuel se puso a correr sin parar. También se cayó, pero así descubrió que el cielo era blandito, como de algodón. Podía tirarse y revolcarse sin hacerse daño... y pensó en su amigo Gabriel con quien solía jugar a correr, y con quien a menudo se caía.

 

 

 

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Georgina García-Mauriño

 

 

La estrella le llevó entonces a conocer a una estrella amiga. Su luz era cálida y Manuel se encontraba a gusto, tan a gusto como en su cuarto pintando en un día de lluvia. Entonces tomó prestados los colores a un arco iris que dormía, y como no encontró otra cosa que pintar se puso a pintar las estrellas...Y Manuel se acordó de su amiga Elisabeth que solía pintar con él globos y flores de papel.

 

 

 

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Georgina García-Mauriño

 

 

Y pintó una estrella roja como las rosas, otra amarilla como los limones, otra verde como la hierba... Y el cielo a la cálida luz de aquellas estrellas en flor parecía un jardín en primavera. Y Manuel recordó a Julia a la que había conocido un cálido día de primavera deshojando una margarita bajo un magnolio en flor.

 

 

 

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Georgina García-Mauriño

 

 

Y las estrellas engalanadas le invitaron a merendar. Una preparó pan con miel, otra trajo turrón y caracoles de mazapán, y bebieron chocolate y zumo de piña... Y Manuel se acordó de su amigo Claudio y de la cariñosa Teresa que a menudo le invitaban a palomitas y zumo en el parque.

 

 

 

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Georgina García-Mauriño

 

 

Rodeado de estrellas mientras se comía un delicioso caracol de mazapán miró a su alrededor... Tenía todas aquellas cosas maravillosas, un inmenso jardín de algodón para revolcarse, todos los colores del arco iris para pintar, la merienda más rica...pero... estaba solo... y sintió el profundo deseo de estar en casa con sus amigos, y de sus ojos ensoñadores se escapó una lágrima.

 

 

 

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Georgina García-Mauriño

 

 

Y fue entonces cuando la luna salió de su escondite. Le dio un beso, se bebió su lágrima, y empezó a cantarle su canción favorita...Y Manuel recordó como solía regresar del parque cantando aquella canción de la mano de mamá. Y se puso a cantar con la luna. Y la luna le dio la mano. Y cuando Manuel la miró la luna no era ya la luna que era su mamá. Y miró a las estrellas, y vio que la estrella amarilla no era ya la estrella amarilla que era su amigo Gabriel. Y la estrella roja no era ya la estrella roja que era su amiga Elisabeth. Y la estrella verde no era ya la estrella verde que era su amiga Julia. Y la estrella azul no era ya la estrella azul que era su amigo Claudio...

 

 

 

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Georgina García-Mauriño

 

 

Y todos juntos y felices en aquella fría tarde de diciembre, jugaron, corrieron, pintaron, merendaron, y al final cantaron villancicos porque llegaba la Navidad y había mucho que celebrar.

 

 

 

pág 10

 

 

escritora / ilustradora
 

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